
Este martes, Bolivia cumple 33 días de un conflicto que ha escalado a niveles críticos. Los bloqueos de carreteras, que comenzaron el 1 de mayo con un paro general indefinido convocado por la Central Obrera Boliviana (COB), se han extendido a siete departamentos, sumando 103 puntos de interrupción según la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC). La exigencia principal es la renuncia del presidente Rodrigo Paz, rechazando cualquier convocatoria al diálogo.
La medida de presión, que comenzó con campesinos de La Paz, se ha propagado a otras regiones, intensificando la crisis. Las autoridades reportan que los bloqueos afectan el transporte y el abastecimiento, mientras la población espera una solución. Sin embargo, los líderes del movimiento se mantienen firmes en su demanda, sin señales de ceder ante las llamadas al diálogo del gobierno.