Un nuevo escándalo sacude al gobierno boliviano tras revelarse que la esposa del viceministro de Comercio Exterior, Rodrigo Arce, es la gerente principal de la naviera que transportó las 108 toneladas de droga decomisadas en Chile. La empresa, vinculada a al menos cinco de las firmas investigadas, operó con total impunidad mientras Arce viajaba a Arica para recabar información, generando un grave conflicto de intereses.
Autoridades como el gobernador de Santa Cruz han exigido la renuncia inmediata del funcionario, mientras que el expresidente Evo Morales advierte sobre la complicidad estatal. La ciudadanía clama por la intervención de la DEA y Europol, ante la evidente incapacidad de las autoridades locales para investigar a sus propios miembros.