Bolivia atraviesa hoy uno de sus momentos de mayor tensión social y conflictividad. El país amanece paralizado y la población popular ha salido a las calles, profundamente molesta por las promesas incumplidas en campaña de quienes hoy ostentan el poder.
El actual presidente, Rodrigo Paz, llegó al poder captando más del 55% del electorado, pero no por convicción popular, sino por ser la «única opción» que dejaron en una papeleta amañada tras proscribir a la verdadera representación del pueblo. Hoy, ese gobierno gobierna de espaldas a sus electores y de la mano de quienes no fueron elegidos, aplicando MEDIDAS ANTIPUEBLO: encarecen el costo de vida, elevan el combustible y, de paso, le venden a los transportistas «GASOLINA BASURA», un escándalo de corrupción y negligencia que ha destrozado los motores y la economía de miles de familias bolivianas.
Rodrigo Paz ha demostrado su incapacidad para cumplir las falsas promesas que lo llevaron a la presidencia. Y ante este escenario, el pueblo, molesto y despojado de representantes que lo defiendan, toma medidas fuertes.
Desde la comodidad del poder muchos se preguntan: ¿Qué hacer contra los bloqueos?
Acá te dejo la solución para que nunca nadie más bloquee: RESTAURAR LA DEMOCRACIA.
El quiebre institucional y la manipulación del Estado
La crisis que vivimos tiene un origen claro. Ocurrió cuando los magistrados «autoprorrogados» del Órgano Judicial y del Tribunal Constitucional empezaron a manipular las decisiones del Órgano Electoral para beneficio político.
A través de esta injerencia sistemática, el Órgano Electoral validó quitarle la sigla histórica de un partido político (MAS-IPSP) a su liderazgo legítimo para entregárselo a la facción funcional al sistema. Al mismo tiempo, se eliminaron partidos políticos, se inhabilitaron candidaturas presidenciales y hasta se llegó al extremo de cercar y no permitir ni siquiera entrar a la plaza Abaroa (instalaciones del Órgano Electoral) a quienes intentaban inscribir nuevas alternativas políticas.
En resumen: NOS QUITARON EL DERECHO DEMOCRÁTICO A ELEGIR.
La asfixia a la representación del pueblo
Hoy vivimos este episodio constante de protestas y descontento porque no nos dejaron tener representantes legítimos en el parlamento. No nos dejaron tener los diputados ni senadores necesarios que puedan oponerse desde la Asamblea a las leyes antidemocráticas aprobadas en contra del pueblo, como aquellas que pretenden vender las tierras o imponernos más impuestos para tapar los huecos de su corrupción.
Al pueblo le quitaron su partido, sus candidatos y nos dieron a elegir a quienes no nos representan. Hoy no tenemos un parlamento que nos defienda de los abusos; por eso el pueblo está emputado y protestando.
El bloqueo como última vía de protesta
¿Qué hacemos si los mecanismos constitucionales para la representación fueron arrebatados? ¿Qué se hace si el sistema democrático fue y es manipulado por la Corte Electoral, por el Órgano Judicial y por el mismo gobierno de turno?
Cuando todos estos poderes se coluden para quitarnos las vías institucionales de protesta —que son tener diputados, senadores y nuestro propio partido político para legislar, crear leyes u oponernos a los abusos—, es ahí donde acorralan a la población. Al cerrarse las vías en las urnas y en el parlamento, el pueblo se ve obligado a buscar nuevos mecanismos democráticos de resistencia y protesta en las calles: LOS BLOQUEOS.
¿Qué hacer para evitar los bloqueos?
La solución es simple y no pasa por la represión: Respetar la democracia y dejar de manipular al Órgano Electoral y al Órgano Judicial.
Obligarnos a elegir en la papeleta electoral a quienes no nos representan altera el orden democrático. Hoy sufrimos los grandes errores del poder y la prepotencia institucional; devolverle al pueblo su derecho a elegir libremente, sin proscripciones y con sus verdaderos líderes, es el único camino real para pacificar el país.
Basta de atropellos contra el bloque popular.